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TCP/IP

El protocolo TCP/IP (Transmission Control Protocol/Internet Protocol) se ha convertido en el protocolo preferido de comunicaciones. La práctica totalidad de las redes LAN lo usan y los sistemas operativos más difundidos (Windows, Mac OS, Linux...) lo incorporan como elemento fundamental de su estructura. El TCP/IP se ha convertido en el estándar de comunicación más completo y aceptado. Gracias al TCP/IP, redes heterogéneas y con distintos sistemas operativos pueden comunicarse. Asimismo, muchos componentes de hardware, como impresoras, routers, etc., incorporan en su firmware este protocolo para poder ser configurados dentro de la red.

 

Como indican sus siglas, el protocolo TCP/IP está formado por la unión de dos protocolos: IP y TCP. El protocolo IP trabaja a nivel de red (nivel 3 del modelo OSI) y su función se mueve en el ámbito y direccionamiento y los puertos. Para poder enviar un paquete a un nodo hay que conocer, además de la dirección IP, el número de puerto donde recibirá la información (hay 65.536 puertos disponibles). El protocolo TCP trabaja a nivel de transporte (nivel 4 del modelo OSI) y está orientado al control del flujo y la conexión. El transporte se realiza mediante paquetes, denominados datagramas, que incluyen en la cabecera la dirección IP de origen y destino, así como el puerto de origen y destino.

Una vez instalado el protocolo TCP/IP, cada nodo o elemento de una red (host) debe estar identificado mediante una dirección IP exclusiva.