Saltar la navegación

Representación del sonido.

El sonido es una onda de presión. Podemos “capturar” sonido con un micrófono que registra la variación de una señal eléctrica a lo largo del tiempo a través de la conexión analógica de la tarjeta de sonido (AUX), por ejemplo desde un vinilo, casette, radio, etc. o bien audio digital directamente (conversión de formatos, por ejemplo CDA-MP3).

La amplitud es una magnitud continua. Para almacenarla en el ordenador se discretiza o digitaliza, es decir, se convierte en un valor entero.

 

Hay dos factores que determinan la calidad del sonido digitalizado:

La cantidad de bits que usamos para representar cada uno de los valores posibles del sonido (cuantización) y la cantidad de valores (muestras) medidos por segundo (la frecuencia), que se mide en hercios (Hz).

El bitrate es la cantidad de bits que se necesitan para representar un segundo de sonido. 

Para hacernos una idea, una grabación con calidad de CD requiere: dos formas de onda (sonido estéreo) con 16 bits para la cuantización (216 = 65536 niveles) y tomar 44100 muestras por segundo (44 KHz). Esto implica que una canción entre 3 o 4 minutos ocupa entre 30 y 40 MB. 

Al igual que las imágenes, la mayoría de los formatos de sonido aplican compresión (con pérdidas).