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Representación de vídeo.

Un vídeo es una secuencia de frames (imágenes estáticas o fotogramas) en movimiento que se muestra lo suficientemente rápido como para que lo percibamos como movimiento real. Esto se consigue a partir de la frecuencia de fusión, es decir, a partir de 40 imágenes por segundo (en las películas se usan 24 frames/s., pero los proyectores muestran dos veces cada frame produciendo efectivamente una tasa de 48 frames/s.).

Hay dos estándares de reproducción de vídeo:

  • NTSC (EE.UU. y Japón); con un tamaño de frames de 640 × 480 píxeles, 24 bits de color por píxel y 29,97 frames/s. (59,94 en la práctica).
  • PAL (Europa occidental y Australia); con un tamaño de frames de 768 × 576, 24 bits de color por píxel y 25 frames/s. (50 en la práctica).

Estos son los estándares que se aplican en televisión, transmisión por cable y vídeo digital.

No obstante, para almacenar un vídeo o una película en un fichero se ha de utilizar un contenedor, que es como un “sobre” (envoltorio) que comprende las secuencias de audio, vídeo y (posiblemente) subtítulos que conforman un vídeo en un único fichero; además de los codecs (codificadores / decodificadores) necesarios para “traducir” el formato de vídeo.

Estos contenedores son necesarios, entre otras cosas  para:

  • Sincronizar perfectamente audio, vídeo, subtítulos, etc.
  • Poder realizar rebobinado y marcha adelante/atrás.
  • Hacer búsquedas rápidas en el fichero.
  • Reproducir a partir de un minuto dado.
  • Seleccionar (posibles) pistas alternativas de audio.
  • Seleccionar subtítulos alternativos.
  • Recuperar errores (frames “en mal estado”).